¿Fabricas productos de higiene, limpieza o uso doméstico? Descubre cómo la certificación IFS HPC puede ayudarte a garantizar la seguridad de tus productos, ganar la confianza del retail y ampliar tus oportunidades de negocio.

Los consumidores, distribuidores y grandes superficies exigen cada vez más productos seguros, trazables y de alta calidad, incluso cuando se trata de artículos no alimentarios como pañales, cosméticos, ambientadores o detergentes. Este nuevo nivel de exigencia está llevando a muchas empresas a buscar certificaciones reconocidas internacionalmente.

En este contexto, la certificación IFS HPC (Household and Personal Care Products) se ha convertido en un requisito clave para los fabricantes que buscan profesionalizar sus procesos, ganar competitividad y acceder a mercados regulados o de alta exigencia, como el europeo.

¿Qué es la certificación IFS HPC?

La norma IFS HPC es un estándar internacional desarrollado por International Featured Standards, diseñado específicamente para fabricantes de productos no alimentarios de consumo cotidiano. Evalúa la capacidad de una empresa para garantizar la seguridad, calidad, legalidad y conformidad de sus productos, así como la eficacia de su sistema de gestión.

Esta norma aplica a productos que entran en contacto con la piel, el cuerpo humano, el entorno doméstico o utensilios que se usan diariamente en el hogar.

IFS HPC: La certificación clave para fabricantes de productos no alimentarios que quieren crecer y acceder a nuevos mercados

¿Qué productos cubre IFS HPC? Los 4 alcances de la norma

IFS HPC clasifica los productos en cuatro grandes categorías, denominadas alcances, según su tipo de uso y nivel de exposición al consumidor. Esta clasificación permite adaptar la auditoría y los requisitos a las características específicas del producto.

Alcance 1: Productos del cuidado personal

Productos que se aplican sobre la piel, el cabello o la boca. No están regulados como cosméticos, pero requieren control sanitario y de calidad.

Ejemplos: champús, dentífricos, desodorantes, colonias, cremas hidratantes, toallitas cosméticas, maquillaje básico, barras de labios, delineadores de ojos, productos de afeitado.

 

Alcance 2: Productos químicos de uso doméstico

Productos utilizados para la limpieza y desinfección del hogar, con formulaciones químicas que pueden implicar riesgos si no se controlan adecuadamente.

Ejemplos: detergentes, suavizantes, ambientadores, limpiadores multiusos, insecticidas de uso doméstico, esponjas pre-impregnadas, bloques para inodoros, crema para zapatos.

Alcance 3: Productos domésticos de uso diario

Productos que se utilizan a diario en el hogar, pero no son químicos ni se aplican sobre la piel. Suelen estar en contacto indirecto con alimentos o personas.

Ejemplos: vajilla desechable, cubiertos de plástico, filtros de café, servilletas, estropajos, contenedores para alimentos, fregonas, escobas, cubos.

Alcance 4: Productos de higiene personal

Productos con contacto directo con zonas sensibles o con fluidos corporales. Requieren un alto nivel de control sanitario y calidad.

Ejemplos: pañales, tampones, compresas, copas menstruales, papel higiénico, apósitos, gasas, algodón, productos para la incontinencia, dispositivos médicos clase I.

¿Por qué es importante obtener la certificación IFS HPC?

Implementar y certificar un sistema de gestión según IFS HPC ofrece beneficios reales para los fabricantes, más allá del simple cumplimiento normativo. Estas son algunas de las ventajas clave:

1. Aumenta tu competitividad en el mercado

Disponer de una certificación reconocida internacionalmente abre puertas a nuevos clientes, especialmente en el mercado europeo y en grandes superficies que priorizan trabajar con proveedores certificados.

2. Mejora la seguridad y trazabilidad de tus productos

IFS HPC obliga a establecer controles en toda la cadena de producción, desde materias primas hasta distribución, lo que reduce riesgos y mejora la calidad del producto final.

3. Facilita el acceso al canal retail y marcas blancas

Cada vez más distribuidores exigen esta certificación como condición para incluir productos de terceros en su oferta de marca blanca o de distribución directa.

4. Refuerza la confianza del consumidor y del comprador profesional

Los productos certificados transmiten mayor seguridad al consumidor y credibilidad al cliente empresarial, lo que se traduce en mejor reputación de marca y mayor fidelidad.

¿En qué se diferencia IFS HPC de otras certificaciones del sector?

Algunas empresas ya cuentan con certificaciones como ISO 9001, GMP o ISO 22716 (para cosméticos), pero IFS HPC aporta un valor añadido específico para el sector no alimentario:

Norma Enfoque Aplicación Auditoría externa Relevancia en retail
IFS HPC Seguridad y conformidad del producto no alimentario Higiene, limpieza, cuidado personal y hogar Sí, por entidad acreditada Alta
ISO 22716 Buenas prácticas en cosméticos Cosméticos regulados No obligatoria Media
GMP genérico Buenas prácticas de fabricación Aplicación general No obligatoria Media
ISO 9001 Gestión de la calidad Todo tipo de industrias Generalista

Si produces artículos no alimentarios para el canal retail o exportación, IFS HPC es la norma más completa y reconocida para este fin.

¿Por qué cada vez más retailers exigen la certificación IFS HPC?

La presión sobre los retailers para ofrecer productos seguros, sostenibles y controlados ha hecho que muchos adopten políticas de compra más estrictas. En este escenario, la certificación IFS HPC se ha convertido en un requisito estándar para proveedores de marcas blancas y distribución directa.

Razones clave por las que los distribuidores exigen IFS HPC:

  • Evitan riesgos de calidad que puedan afectar su reputación.
  • Delegan el control del producto en normas fiables y auditadas.
  • Garantizan la trazabilidad y legalidad en toda la cadena.
  • Reducen costes de auditorías propias al confiar en certificaciones acreditadas.
  • Demuestran compromiso con la seguridad del consumidor.

Caso práctico: ¿Qué pasa si no tienes IFS HPC?

Una empresa fabricante de compresas para higiene femenina quiere entrar en una cadena de supermercados en Alemania. El comprador solicita el certificado IFS HPC para cerrar el acuerdo. Al no tenerlo, la empresa pierde la oportunidad y el cliente busca otro proveedor certificado.

Este tipo de situación es cada vez más habitual, y demuestra cómo no contar con la certificación puede significar quedar fuera de importantes canales de venta.

IFS HPC es una inversión en competitividad y crecimiento

Así que, si fabricas productos no alimentarios de uso diario, certificar tu sistema bajo IFS HPC es una decisión estratégica que te posiciona como proveedor confiable, fortalece tu imagen empresarial y abre oportunidades de negocio en mercados exigentes.

En CONSAEM, somos especialistas en la implementación de sistemas para la certificación IFS HPC. Te acompañamos desde el diagnóstico inicial hasta la auditoría final, incluyendo la formación de tu equipo, la documentación del sistema y la preparación para cumplir con todos los requisitos. ¡Contáctanos y diseñaremos un plan de implantación o renovación de IFS HPC a tu medida!

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Artículos de la serie IFS HPC

Este artículo forma parte de la serie especial que publicaremos durante 2025 y 2026. Estos son los artículos disponibles hasta ahora:

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