El Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases comienza a aplicarse, con carácter general, el 12 de agosto de 2026. ¿Cómo asegurar que tu empresa alimentaria cumple con la nueva normativa?

Para las empresas alimentarias, la adaptación no consiste únicamente en comprar envases más sostenibles. Será necesario identificar el papel que asume cada empresa, revisar todos los componentes del packaging, reunir documentación técnica y acreditar la conformidad de los envases puestos en el mercado.

Del conocimiento general del PPWR a su aplicación práctica

En un artículo anterior explicamos qué es el Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases, conocido como PPWR, cuáles son sus principales objetivos y cómo puede afectar a la industria alimentaria, la logística y los fabricantes de packaging.. Puedes leer el artículo completo en ¿Cómo impactará la nueva normativa europea PPWR en el sector alimentario?

Ahora el escenario ha cambiado. El Reglamento (UE) 2025/40 ya está aprobado, entró en vigor el 11 de febrero de 2025 y comenzará a aplicarse con carácter general el 12 de agosto de 2026. A partir de esa fecha, las empresas deberán prestar especial atención a las obligaciones relacionadas con la conformidad de los envases, la documentación técnica y las responsabilidades de los distintos operadores económicos.

Por tanto, la finalidad de este artículo es responder a una cuestión más inmediata:

¿Qué debe revisar y preparar una empresa alimentaria antes de poner sus productos envasados en el mercado?

El primer paso: saber qué papel ocupa la empresa

Uno de los errores más frecuentes es pensar que todas las obligaciones corresponden exclusivamente al fabricante físico del envase.

El PPWR diferencia entre varios operadores económicos, entre ellos:

  • Fabricantes.
  • Importadores.
  • Distribuidores.
  • Productores que ponen envases o productos envasados en el mercado.
  • Representantes autorizados.
  • Prestadores de servicios logísticos cuando participan en determinadas operaciones.

Una misma empresa puede asumir más de un papel, dependiendo del producto y de cómo se organice su cadena de suministro.

Por ejemplo, una empresa alimentaria que comercializa un producto con su propia marca puede tener responsabilidades sobre el envase aunque encargue su fabricación a una empresa externa.

Esto puede ocurrir cuando la empresa decide aspectos como:

  • La forma y el tamaño del envase.
  • Los materiales que se van a utilizar.
  • La estructura de una bandeja o una bolsa.
  • La etiqueta y sus dimensiones.
  • Los colores corporativos.
  • El logotipo.
  • El sistema de cierre.
  • La combinación de envase primario, secundario y de transporte.

Cuando la empresa comercializa el envase bajo su propio nombre o marca, puede ser considerada fabricante a efectos del Reglamento y asumir la responsabilidad de garantizar su conformidad.

Por ello, antes de solicitar certificados a los proveedores, es necesario identificar quién asume cada responsabilidad en cada referencia.

El envase debe analizarse como un sistema completo

Otra cuestión importante es que el cumplimiento no puede analizarse únicamente sobre el componente principal.

Un envase alimentario puede estar formado por:

  • Bandeja.
  • Tapa.
  • Film o lámina de sellado.
  • Etiqueta.
  • Adhesivo.
  • Tinta.
  • Tapón.
  • Dosificador.
  • Faja de cartón.
  • Caja secundaria.
  • Elementos de agrupación y transporte.

Aunque cada componente pueda parecer reciclable por separado, la combinación final puede dificultar su separación, clasificación o reciclaje.

Por ejemplo, una bandeja reciclable puede perder parte de esa capacidad si incorpora una etiqueta de gran tamaño, un adhesivo incompatible, una capa barrera difícil de separar o un pigmento que impida su correcta clasificación.

Por este motivo, el PPWR exige avanzar hacia una evaluación del envase completo, teniendo en cuenta cómo interactúan todos sus componentes y su compatibilidad con los sistemas de recogida, clasificación y reciclado.

Para las empresas alimentarias, este análisis debe realizarse sin olvidar la función esencial del envase: proteger el producto y preservar su seguridad.

¿Qué es la Declaración UE de Conformidad?

La Declaración UE de Conformidad es el documento mediante el cual el fabricante declara, bajo su responsabilidad, que el envase cumple los requisitos del Reglamento que le resultan aplicables.

No debe confundirse con una ficha técnica comercial ni con una declaración genérica de sostenibilidad emitida por el proveedor.

Para poder elaborar esta declaración, la empresa deberá disponer previamente de información suficiente sobre el envase y realizar la evaluación de conformidad correspondiente.

La declaración deberá identificar, entre otros aspectos:

  • El envase o la familia de envases.
  • El fabricante responsable.
  • El objeto de la declaración.
  • La normativa aplicable.
  • Las especificaciones o normas utilizadas para comprobar el cumplimiento.
  • La persona autorizada para firmar el documento.
  • La fecha y el lugar de emisión.

El Reglamento establece que los fabricantes deberán elaborar una Declaración UE de Conformidad conforme a su artículo 39. Esta declaración se sustentará en una evaluación y en la documentación técnica del envase.

Por tanto, no debería firmarse una declaración sin disponer de evidencias que permitan justificarla.

¿Qué debe contener la documentación técnica?

La documentación dependerá del tipo de envase, de los materiales empleados y de los requisitos aplicables. No obstante, una empresa debería poder reunir, como mínimo, información sobre:

  • Descripción general del envase.
  • Uso previsto.
  • Referencias comerciales afectadas.
  • Planos, diseños o especificaciones.
  • Materiales y componentes.
  • Pesos unitarios.
  • Proveedores implicados.
  • Estructuras multicapa.
  • Tintas, adhesivos, recubrimientos y aditivos.
  • Resultados de ensayos.
  • Evidencias de reciclabilidad cuando correspondan.
  • Información sobre contenido reciclado.
  • Cumplimiento de restricciones de sustancias.
  • Aptitud para contacto alimentario.
  • Sistema de fabricación y controles.
  • Evaluación de conformidad.
  • Declaración UE de Conformidad.

No todos los documentos tendrán que ser elaborados directamente por la empresa alimentaria. Parte de la información procederá de los fabricantes de materiales, convertidores, impresores, laboratorios y proveedores de packaging.

Sin embargo, la empresa responsable de poner el envase en el mercado deberá asegurarse de que la documentación es suficiente, coherente y aplicable a la referencia que realmente utiliza.

Pedir un certificado genérico al proveedor puede no ser suficiente

Una declaración que indique únicamente que “el envase cumple el PPWR” puede resultar insuficiente si no identifica con claridad:

  • La referencia del envase.
  • La composición real.
  • Los componentes analizados.
  • Los requisitos verificados.
  • Los ensayos realizados.
  • Las limitaciones de uso.
  • La fecha de la evaluación.
  • Las modificaciones posteriores.

También es necesario comprobar que la documentación entregada por el proveedor corresponde exactamente al material adquirido.

Un cambio de espesor, pigmento, adhesivo, tinta, proveedor de resina o estructura multicapa puede alterar las características del envase y dejar desactualizada la documentación anterior.

Por ello, los contratos y especificaciones de compra deberían incorporar obligaciones de comunicación ante cualquier cambio que pueda afectar al cumplimiento normativo.

Requisitos que comienzan ahora y requisitos progresivos

No todas las obligaciones del PPWR se aplican al mismo tiempo.

El Reglamento comienza a aplicarse de forma general el 12 de agosto de 2026, pero determinados requisitos técnicos tendrán fechas posteriores o dependerán de la aprobación de actos delegados y normas de desarrollo.

Por ejemplo, los criterios armonizados de diseño para el reciclaje se desplegarán progresivamente con vistas a 2030, mientras que parte del etiquetado armonizado se aplicará desde 2028 o desde la fecha que resulte de los actos de ejecución correspondientes.

Esto no significa que las empresas puedan esperar hasta 2030 para empezar a trabajar.

El desarrollo de un nuevo envase puede requerir:

  • Búsqueda de materiales alternativos.
  • Negociación con proveedores.
  • Ensayos de migración.
  • Pruebas de sellado.
  • Estudios de vida útil.
  • Pruebas de transporte.
  • Validación industrial.
  • Modificación de maquinaria.
  • Homologación por parte de clientes.
  • Actualización de diseños y etiquetado.

Dependiendo del producto, este proceso puede prolongarse durante meses. La adaptación debe planificarse por etapas.

La seguridad alimentaria sigue siendo prioritaria

En el sector alimentario, la sostenibilidad del envase no puede valorarse de forma aislada.

Reducir material o sustituir una estructura multicapa puede parecer una buena decisión ambiental, pero podría afectar a:

  • La barrera frente al oxígeno o la humedad.
  • La resistencia mecánica.
  • La hermeticidad.
  • La conservación del producto.
  • La vida útil.
  • La prevención de contaminaciones.
  • La integridad durante el transporte.
  • La aparición de desperdicio alimentario.

Un envase con menos plástico no será necesariamente más sostenible si aumenta las roturas, las devoluciones o las pérdidas de alimentos.

Por ello, cualquier cambio debería evaluarse conjuntamente desde las áreas de calidad, seguridad alimentaria, producción, compras, mantenimiento, logística, marketing y sostenibilidad.

Plan de adaptación en ocho pasos

Para afrontar la aplicación del PPWR de manera ordenada, recomendamos seguir este proceso:

1. Crear un inventario de envases

Identificar todos los envases primarios, secundarios y de transporte utilizados por la empresa.

2. Clasificar los componentes

Desglosar bandejas, tapas, films, etiquetas, adhesivos, cajas, palés y elementos auxiliares.

3. Determinar los roles

Definir si la empresa actúa como fabricante, importador, distribuidor o productor en cada caso.

4. Priorizar por riesgo

Comenzar por los envases complejos, multimateriales, importados, de gran volumen o con mayor dificultad de reciclaje.

5. Solicitar documentación

Preparar un cuestionario común para los proveedores y establecer plazos de respuesta.

6. Revisar las especificaciones

Incorporar requisitos PPWR, control de cambios y obligaciones documentales en las fichas de compra.

7. Evaluar las brechas

Comparar la información disponible con los requisitos aplicables y detectar documentos, ensayos o validaciones pendientes.

8. Preparar el expediente

Organizar la documentación técnica y la Declaración UE de Conformidad por envase o familia de envases.

Errores que conviene evitar

Durante este proceso, las empresas deberían evitar:

  • Pensar que el proveedor asume siempre toda la responsabilidad.
  • Revisar únicamente el material principal.
  • Utilizar declaraciones genéricas sin identificar referencias.
  • Cambiar un envase sin validar su vida útil.
  • No controlar modificaciones de proveedores.
  • Confundir reciclable con reciclado.
  • Esperar a que todos los actos técnicos estén publicados.
  • Tratar el PPWR como un proyecto exclusivo del departamento de calidad.

Una oportunidad para ordenar la gestión del packaging

La aplicación del PPWR supondrá trabajo, inversión y coordinación entre empresas. También existen aspectos técnicos que todavía deben desarrollarse y capacidades de reciclaje que tendrán que ampliarse en los próximos años.

Sin embargo, la adaptación también puede ser una oportunidad para ordenar el catálogo de envases, reducir referencias innecesarias, mejorar las especificaciones de compra, reforzar el control de proveedores y evitar decisiones basadas únicamente en mensajes comerciales.

El objetivo no debe ser cambiar todos los envases de forma precipitada, sino disponer de información fiable para tomar decisiones técnicas, ambientales y económicas.

La fecha de aplicación general del PPWR ya ha llegado. El siguiente paso es convertir el Reglamento en un sistema de trabajo práctico, documentado y adaptado a la realidad de cada empresa.

En CONSAEM ayudamos a empresas del sector alimentario, logístico y de packaging a prepararse para cumplir con PPWR. Evaluamos tus envases actuales, identificamos oportunidades de mejora y diseñamos contigo un plan de transición eficaz que garantice cumplimiento normativo sin comprometer la seguridad alimentaria.

¿Cómo puede ayudarte CONSAEM?

En CONSAEM ayudamos a empresas alimentarias, fabricantes de packaging y operadores logísticos a analizar las obligaciones que les corresponden y preparar su adaptación al PPWR.

Podemos ayudarte a:

  • Inventariar y clasificar tus envases.
  • Identificar tu papel dentro de la cadena de suministro.
  • Revisar la documentación de proveedores.
  • Actualizar especificaciones y procesos de homologación.
  • Evaluar riesgos relacionados con seguridad alimentaria.
  • Integrar los nuevos requisitos en sistemas IFS, BRCGS, ISO 22000 o ISO 14001.
  • Preparar un plan de adaptación realista y progresivo.

Si te interesa, empezaremos por una reunión de evaluación inicial que nos permita elaborar una propuesta a tu medida y construir un plan de trabajo realista por fases.  Solicita ahora una reunión de evaluación sin compromiso.

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